• El objetivo de esta conferencia es conocer estas escuelas.
  • Comprender por qué no nos permiten llegar a la autorrealización del ser.
  • Ver adónde nos conducen.
  • Aprender a no mezclarlas con el conocimiento.

¿QUÉ ES LA TEOSOFÍA?

“Teo” significa Dios y “Sofía”, Sabiduría. La palabra “Teosofía” se refiere a la sabiduría de Dios.

Esta escuela, fundada por Helena Petrovna Blavatsky, aparece en Rusia a finales del siglo XIX y principios del XX. Tenía como objetivo impedir que el materialismo dialéctico de Carlos Marx y Lenin acabara con todos los principios espirituales de esta región del planeta. Su trabajo fue luchar contra el escepticismo. Tenía como objeto demostrar científicamente que el alma sí existe.

Esta escuela se dedicó a enseñar y practicar la parapsicología, los diferentes poderes de la mente, fenómenos psíquicos, el desdoblamiento, el hipnotismo, la telepatía, la materialización de espectros y voces misteriosas, apariciones post mortem, el despertar de las facultades latentes en todas las personas.

Si estudiamos esta doctrina nos damos cuenta que el objetivo no es la autorrealización del Ser, puesto que no enseña los Tres Factores para la Revolución de la Conciencia.

En la actualidad las escuelas teosóficas no enseñan la castidad. Recomiendan el vegetarianismo; enseñan que la evolución mecánica nos conducirá a la iluminación. No enseñan que existe la involución y la necesidad de revolucionarse para liberarse.

Como veíamos, buscaba mantener vivas y latentes las esperanzas espirituales para que la gente no cayera en el más absoluto materialismo.

¿QUÉ ES EL ESPIRITISMO?

Esta doctrina, desarrollada en la segunda mitad del siglo XIX, enseña la técnica para lograr la comunicación con el alma de los muertos. A través de ellos se recibe información, se producen curaciones de personas enfermas, la solución de problemas materiales, etc.

En una sesión de espiritismo se reúnen varias personas en torno a una mesa y tomándose de las manos invocan en coro la presencia de un “espíritu” determinado [1]

Por lo general se le pide al “espíritu” que se manifieste por medio del movimiento de cosas, ruidos, etc. Luego el desencarnado toma posesión de uno de los participantes, quien presta su cuerpo físico para su manifestación.

A ésta persona se la denomina “médium” porque sirve de medio entre el desencarnado y el mundo físico.

Cuando el “espíritu” toma posesión del cuerpo del médium, comienza a hablar con la voz que tenía en su existencia. Los interesados hacen diferentes preguntas y el desencarnado les va respondiendo una por una.

La mayoría de las personas que participan en estas prácticas terminan creando dependencia, puesto que se acostumbran a que les den respuesta a todas sus inquietudes tanto físicas como espirituales.

Por lo general todas estas personas están convencidas de que se han comunicado con un santo o un dios; ninguno de ellos sospecha que se trata de un demonio, o la psiquis (legión) de un desencarnado que no posee vehículo de expresión física.

En los diferentes procedimientos de curación, hacen hasta cirugías, y muchos de los sanados se curan definitivamente, aumentando su dependencia a estos procedimientos. Las escuelas de espiritismo crecieron en forma exagerada en el siglo pasado y han venido reclutando millones de fieles y seguidores.

Como podemos ver a simple vista, este procedimiento por ningún lado busca la autorrealización de nuestro Ser, en ningún caso se enseña la eliminación de los defectos psicológicos, tampoco se dan conocimientos de cómo lograr la castidad científica etc., etc. Como enseñaba el maestro Jesús “por sus obras los conoceréis” veamos algunos trabajos de espiritistas: Adivinaciones, consejos, ligues, desligues, rezos, rituales, lectura de ouija, juego de la copa, trabajos de magia negra, rituales con velas, dominación, embos, imposición de enfermedades, curaciones, etc. Trabajos todos de magia negra.

¿QUÉ ES EL MÉDIUM?

Es un sujeto pasivo, receptivo, que sede su materia, su cuerpo físico, su centro motor, a los fantasmas metafísicos de ultratumba.

El karma de la mediumnidad es la epilepsia. Todos los epilépticos fueron médium en sus anteriores existencias.

En los estados post-mortem el médium continúa convertido en poseso de los demonios. Es incuestionable que después de cierto tiempo concluye divorciándose de su propio Ser Divinal.

Ingresan entonces a la involución sumergida de los mundos infiernos.

Es muy claro que ante la Logia Blanca, en los mundos Superiores cada cuerpo humano esta calificado (ya sea hombre o mujer) como el Templo vivo de un maestro o de una chispa divina. Ese Templo es muy respetado por todas las jerarquías. De ahí que es importante comprender que ningún maestro de la Logia Blanca se expresa a través de un vehículo (cuerpo físico) ajeno.

Cuando un maestro necesita llegar o venir a este mundo tridimensional, manda primeramente su persona o cuerpo físico para que se prepare y más tarde él poderse manifestar a través de sus vehículos. Pero llega a su propia casa, no a casa ajena.

La persona tendrá que desintegrar esos trabajos, esos yoes o elementos psíquicos de la mediumidad.

 

[1] Lo que los espiritistas llaman “espíritu” es un defecto (o legión de defectos) de un desencarnado. No es el Real Ser de ese desencarnado.